Multas por no llevar registro de jornada: cuánto te puede costar
08 de julio de 2026
Las multas por no llevar registro de jornada son reales y se imponen de verdad: la obligación del art. 34.9 del Estatuto de los Trabajadores no es una recomendación, y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social puede pedir el registro de cualquier empresa en cualquier momento, sin previo aviso.
Cómo se clasifica esta infracción
No llevar el registro de jornada, o llevarlo de forma incompleta o poco fiable, se considera una infracción grave en materia de relaciones laborales, dentro de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS). No hace falta que haya un conflicto con un empleado para que se abra un expediente: basta con que un inspector lo solicite en una visita rutinaria y la empresa no pueda presentarlo.
Tampoco hace falta que la empresa reciba una denuncia previa: la Inspección de Trabajo hace visitas de oficio, muchas veces por muestreo sectorial, y el registro de jornada es de lo primero que se pide junto con los contratos y las nóminas.
Cuánto puede costar
Las infracciones graves en materia de relaciones laborales llevan aparejada una sanción económica que, según los tramos de la LISOS, puede oscilar entre unos 626 y 6.250 euros, dependiendo de la gravedad concreta apreciada por el inspector y de si hay agravantes (por ejemplo, si afecta a varios trabajadores a la vez). Estas cuantías se actualizan periódicamente, así que para tu caso concreto conviene consultar la redacción vigente de la LISOS o a un graduado social — este artículo no sustituye ese asesoramiento.
A esa sanción hay que sumarle algo que no aparece en ninguna multa: si en una inspección no puedes demostrar las horas reales trabajadas, la ley presume a favor del trabajador en caso de reclamación de horas extra no pagadas. El registro de jornada no solo evita la sanción — también es tu prueba si un empleado reclama.
Por qué compensa cumplir desde ya
Poner en marcha un sistema de fichaje digital lleva minutos, no días: un código QR por ubicación y un PIN por empleado. Comparado con una sanción de varios miles de euros —y con el riesgo añadido de no poder defenderte en una reclamación de horas—, el coste de cumplir es prácticamente cero frente al coste de no hacerlo.
Además, un sistema pensado para esto desde el principio —con el sello horario puesto por el servidor y cada fichaje encadenado al anterior— te da algo que una hoja de Excel editable no puede darte: la garantía de que nadie, ni siquiera tú mismo por error, puede modificar un registro después de creado. Eso es justo lo que un inspector quiere ver.
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